La ponencia pretende abordar el impacto que los hábitos de las personas consumidoras y sus decisiones de compra tienen en el cambio climático.

Los criterios de decisión de compra han evolucionado en los últimos años de manera que se está transitando desde los de carácter individual, como son el precio y la calidad percibida, así como la relación entre ambos, hacia los de índole más colectiva, como son los relativos a los aspectos laborales, éticos o medioambientales asociados a los procesos productivos y de distribución.

Entre éstos últimos ha cobrado un especial interés todo lo relativo a las emisiones de gases que generan el efecto invernadero, así como la incidencia en el cambio climático. Y esto no sólo tiene que ver con los modos de producción sino también con la elección de productos y de la forma de acceder a ellos, sobre todo en el ámbito alimentario.

Es creciente la preocupación por una alimentación saludable y sostenible. Por ello, las personas consumidoras se preocupan, incluso más allá del precio o la presentación del producto, por adquirir productos locales, de estación, cultivados agroecológicamente, comprándolos en comercios de proximidad y, en caso de mayor implicación, uniéndose a grupos de consumo para reducir los circuitos de comercialización y obtenerlos en mejores condiciones y con mayores garantías.

Son variadas las fórmulas para promover estas decisiones de compra responsables, pero todas ellas requieren de la toma de decisiones informadas, de una sensibilización previa y de un acceso cómodo y acreditado. No obstante, las experiencias educativas, como el concurso escolar Consumopolis, contribuyen más eficientemente a un consumo consciente desde temprana edad, facilitando esa información y sensibilización precisas y posibilitando la adopción y consolidación de actitudes y hábitos acordes con los objetivos de desarrollo sostenible. Y en no pocas ocasiones, estas actitudes y hábitos tienen un valor prescriptivo en el seno familiar que propicia unos logros más consistentes y duraderos.

En este contexto de comportamiento medioambiental de las personas consumidoras también debe abordarse el desperdicio alimentario, cuya reducción constituye una de las metas contempladas en el ODS número 12 de la Agenda 2030.

Alejandro Salcedo Aznal es Doctorando en Psicología, Ingeniero en Industrias Agrarias y Alimentarias y Coordinador de Agenda 2030 y Consumo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.