Porque cuando tienes la necesidad de cambiar un hábito que consideras nocivo, sabes la teoría de cómo hay que hacerlo, de cómo hay que cambiarlo y a pesar de ello no puedes?

Porque cuanto más te empeñas en hacer las cosas del modo que quieres, menos te salen como quieres que te salgan?

El proceso de creación de un hábito es a veces largo y complejo, en ocasiones no depende solo de uno el poderlo realizar, es cierto que si al final se ponen los cinco sentidos y todo su empeño en conseguirlo, ese hábito se puede consolidar, aunque antes de llegar a ese final soñado, en el camino hay circunstancias que te hacen cambiar de parecer con respecto a ese objetivo que tenías en un principio y eso no significa que no llegue a buen término lo que te propusiste, sino que las circunstancias van modelando tus metas, tus objetivos. En este caso, sería un error el continuar con tu inicial propósito, ya que en este  mundo cambiante uno tiene que saber decidir qué cambiar, cómo cambiar y cuándo hacerlo.

Si te propones modificar o mejorar un hábito que consideras insano, bien porque te lo han dicho la gente que tienes a tu alrededor, la sociedad, o lo has deducido por ti mismo, tienes que analizar pros y contras de esa decisión, una vez decidido, debes programarte para que cuando aparezca esa situación, en la cual ya sabes como vas a reaccionar, hacer un alto en tu camino conductual y decirte: alto, esto tengo que reaccionar de esta manera, no puedo continuar como hago siempre pues me trae estas consecuencias, por tanto debo de iniciarme en actuar conforme mi mente me va dictando.

En los comienzos fallarás, más de una vez seguro, pero hazte a la idea de, cuando estás aprendiendo un idioma nuevo o cuando empiezas a ir a un gimnasio, todo es un poco cuesta arriba, hasta que a base de repetir y repetir vas cogiendo cierto tono muscular, vas notando que algunos de tus músculos al cabo de cierto tiempo están como más consolidados, lo mismo pasa con los nuevos hábitos, al principio los verás incluso raros, hasta que van solidificando poco a poco en tu cerebro, en tu forma de actuar y hacer las cosas.

Es la hora de felicitarse en esos primeros éxitos, es la hora de que se reconozcan, de saber que eres capaz. Sin estridencias, sin grandes júbilos pero con la posesión del saber, que estás haciéndolo bien, que el primero es más difícil por el desconocimiento que tienen de si eso se puede hacer, pero una vez reconocido eso, que grandes cambios se pueden efectuar en uno mismo, que grandes mejoras se pueden realizar, y prácticamente sin ayuda.