EL MIEDO, LOS MIEDOS

La ansiedad se puede considerar una respuesta válida o efectiva para paliar el desconocimiento de lo que sentimos cuando nos enfrentamos a algo desconocido o a algo que suponemos nos puede hacer daño. Es cierto que en la mayoría de los casos el miedo es injustificado, de todos los miedos que podamos encontrar en nuestra vida cotidiana, un 80 por ciento, no ha lugar para asustarse, pero eso nuestro cerebro no lo sabe, por tanto se activa el mecanismo automatizado que este órgano dispone para tales casos.

El miedo no es algo negativo en absoluto, es un mecanismo mas de defensa del que dispone el ser humano para preservar su integridad. Ante la sensación del miedo, ante la sensación de poder salir malparado de la situación, el cerebro activa el mecanismo de la ansiedad, de la alerta, con todos los componentes que ello conlleva, para contrarrestar los daños que se pudieran derivar.

La especie humana tiene un componente de morbosidad, ante una situación que nos produce miedo, que nos produce incluso pánico, hay primeramente una reacción de rechazo y a la vez de mirar un poco por encima de la valla de seguridad, la curiosidad innata del humano.

Es bastante posible que la mayoría de estos miedos se hayan formado en edades tempranas de la infancia, en la adolescencia, en un periodo de tiempo conocido como “troquelado”, en el cual la persona aun no tenia desarrollados todos los mecanismos de defensa necesarios para solventar esa situación y ante esa impotencia y la exigencia de tener que continuar viviendo y solventando problemas, el cerebro cubre con un tupido manto esa serie de acontecimientos  no comprendidos, no asimilados por él, teniendo en este caso dos opciones: o quedarse parado sin reaccionar, ajeno a estímulos que continuamente nos bombardean o taparlo, obviar ese tema y a otra cosa, como se suele decir. Y hay situaciones, problemas que no dejan huella y el individuo se olvida del tema pero no es así, si se produjo un daño, si los sentimientos de la persona fueron heridos, no comprendidos, no se asume que una persona de tu confianza se haya portado así contigo, cuando tú nunca lo harías, eso puede ser como cerrar una herida en falso, puede haber ocasiones en que esa herida se abra de nuevo al recordar o al revivir parecidas situaciones a la original o sin ser parecidas simplemente te ha recordado aquel pasado, aquellos episodios que a otros quizás no le afectaran pero a ti, debido al momento, debido a la vulnerabilidad, a tus conceptos no lo asimilaste, escapaba de tu realidad.

Esto se puede revivir, se puede volver abrir estas secuencias cerradas falsamente, para sanear esos recuerdos que pueden ser traumáticos o no, pueden ser recuerdos que nos hayan hecho creer en ideas no racionales, lo que se conoce como creencias irracionales, las cuales nos permiten vivir una vida aparentemente normal, pero en algunos aspectos no nos dejan disfrutar de lo que vemos que otros no tienen ningún problema y ahí la pregunta: ¿Por qué a mí?

Es muy normal que nos sucedan este tipo de pequeños traumas, la persona no se tiene por que sentir a sí misma como señalada o afectada por algún mal o peor que pueda llegar a pensar que no es normal, que puede tener un cierto grado de locura, nada mas lejos. Lo mismo que el cuerpo humano tiene sus enfermedades, sus traumatismos, sus dolencias con nuestra mente pasa algo similar, no es cuestión de catastrofizar, es cuestión de ser practico y lo mismo que para el cuerpo acudes al médico, hay que dejarse ayudar.