No hay mayor pérdida de tiempo que desperdiciar una vida corriendo. CARL HONORÉ.

Según una encuesta estadística el 7% de la población española sufre algún tipo de trastorno de ansiedad, son personas normales pero que en el día a día se autoexige  porque de esa manera estarán más reconocidos, al estar más reconocidos se sentirán más a gusto consigo mismos y se dirán que van por el buen camino. Ser mejores, tener menos defectos, ser un poco más que su vecino, su cuñado, su amigo, tener mejor casa que fulanito o su coche es el “no va más” son las metas a las que inconscientemente y arrastrados por la sociedad consumista nos proponemos llegar.

Esta es un tipo de ansiedad que es más complicado de tratar en el sentido que no se limita a una situación u objeto  en concreto, de ahí su nombre: ansiedad generalizada. Lo podemos ver en nosotros mismos si somos capaces de vernos en las actividades cotidianas; cuantas veces no vamos circulando por una vía con velocidad limitada y circulamos incluso al doble de la velocidad permitida todo ello sin llevar prisa ninguna, pues hoy hemos salido antes de casa y tendremos que hacer tiempo antes de entrar a trabajar, pero el sentido competitivo que en la mayoría llevamos dentro nos induce a correr más, a que no haya atasco, ni colas en los sitios donde vayamos porque tenemos el concepto de que esperar por algo o por alguien es perder el tiempo y eso es nefasto, luego podremos estar 4 o 5 horas sentados viendo la tv. pero eso es diferente, eso lo elegimos nosotros y no lo del atasco que es por culpa de los demás.

El tratamiento para este tipo de personas es simple y complicado a la vez. Simple porque la receta es muy sencilla: RALENTIZAR  y complicado porque de lo simple que es, nos creemos que eso puede que funcione en los demás pero no en nosotros y nunca más lejos de la verdad, si nos concienciamos de ello, si nos lo tomamos como un tema personal, si nos lo tomamos en serio, funciona, pero de verdad, a veces incluso sorprende los resultados, nos daremos cuenta de insignificancias que las veíamos a diario y que nos pasaban desapercibidas, aprenderemos a disfrutar de cosas tan tontas como mirar al cielo y ver la formación de las aves migratorias, de pequeñas expresiones faciales de los demás que inducen a pensar que es lo que pasará en su interior, en suma te ayudan a descubrir tu mundo, donde estás y a veces incluso a dónde te diriges.

Cuando digo: ralentizar, me refiero al aspecto físico de ralentizar lo que hacemos habitualmente de manera normal, lo ralentizamos, es decir hacemos lo mismo pero al 50%, si tenemos que llegar al trabajo en 20 minutos, sal antes de tu casa y tarde 35, si tenemos que hacer la compra en 10, organízate y tarda 20, práctica esto tan sencillo y a la vez tan complicado. La mayoría de nosotros nos diríamos en nuestro diálogo interior, que tontería: si lo puedo hacer en 10 minutos para que voy a invertir 20, así puedo hacer otras cosas, pero no es así, lo puedes hacer efectivamente en menos tiempo, pero de esa manera no captas la esencia del mensaje.  Te invito a descubrirlo