Tener deseos está bien, aunque tenemos que concienciarnos de que son eso, deseos, si los convertimos en necesidades se acaba el disfrute y eso por defecto, lo tenemos integrado en nuestros genes, el ser humano tiene una facilidad loca en convertir los deseos en necesidades imperiosas. Un ejemplo: “me encanta tomar baños de sol” a “necesito tomar baños de sol” en este último, el goce de tomar el sol no existe.

Aplicable es a nuestra actual crisis de pandemia, económica, social. Tenemos que hacer lo imposible por salir de ella, nuestros políticos lo intentan con mejor o peor resultado, pero cuando nos hablan de vacuna y de lo exquisitos que nos volvemos de si preferimos una u otra, incluso de que algunos no se la ponen por los posibles efectos secundarios… Lo esencial siempre es lo esencial, los efectos tremendos, desafortunadamente cotidianos , de cien, doscientos muertos diarios que nos dan los medios de comunicación en nuestro país, esos si son efectos que hay que atajar de inmediato y uno se tiene que percatar donde está lo importante y dejarnos de banalidades.

Todo lo que tenemos que saber del sentido de la vida es que pertenecemos a ella, formamos parte de una entidad tan grande y compleja que ni los científicos más concienzudos han hecho otra cosa más que arañar algún conocimiento superficial de lo que nos rodea pero nos adelantan que es algo tan inmenso que no lo podemos comprender, somos parte de la naturaleza, por eso cuando armonizamos con ella nos encontramos muy bien, cuando damos un paseo por el monte, nos paramos a escuchar los sonidos en el campo, o tenemos a la vista una extensa pradera nos proporciona una sensación de estar bien, de plenitud.

Tenemos que reflexionar sobre ello y normalmente no lo hacemos cuando estamos estresados o cuando tenemos alguna necesidad y hacemos para conseguirla, pero tenemos momentos también en que es más propicia la reflexión, es cuando debemos analizar las preocupaciones que a menudo nos invaden, todos las tenemos, pero te tienes que preguntar si el preocuparte en exceso, te compensa, se alivian esas preocupaciones, te ayudan a mejorar, y si eres honesto contigo mismo llegarás a la conclusión de que está bien que te preocupes por los problemas, pero nunca en exceso. Las mejores soluciones suelen venir al principio de tus reflexiones, pero nunca por machacarte, por exprimirte más, vas a encontrar lo que buscas con tanto afán. Deja a tu mente maravillosa  trabajar bien, si la obligas, si la fuerzas, si no la dejas funcionar a su ritmo, le pasará como cuando buscas el sueño, nunca le encuentras o cuando tratas de encontrar a tu pareja ideal, no das con ella, son situaciones que si estas bien, aparecen por si solas, no hace falta que las fuerces para que aparezcan.