Y el titulo no es una pregunta, es una afirmación tan real como lo que puedas ver en este momento. No cuidamos nuestro diálogo interno, siempre pensamos que lo que nos decimos forma parte de nosotros, es la esencia de nuestro yo, y no es cierto, no todo lo que pensamos lo tenemos que calificar como dogma o esencia de nosotros mismos, no todo lo que pasa por nuestra mente es irrefutable. Siempre hago la comparación que nuestro pensamiento es similar al viento que nos roza nuestro rostro cuando caminamos, no lo podemos retener, viene y se va, y así tienen que ser nuestros pensamientos de ida y vuelta.

Y esto mismo se aplica a nuestro diálogo interno, no nos podemos dejar llevar, ni convencer por lo que digan a nuestro alrededor, podemos asentir con ellos, podemos valorar sus opiniones, pero nunca dejarnos arrastrar por falta de un criterio propio y cuidar nuestro diálogo interno significa decirnos a nosotros mismos lo que pensamos realmente de una cuestión, no lo que deberíamos pensar, no lo que los demás esperan que pensemos, no lo que convenga en esos momentos pensar por comodidad o porque no queremos complicarnos la vida, nos podemos dejar engañar en ocasiones, pero a nosotros nunca, somos únicos, maravillosos y únicos, cuando nos vamos a querer convencer de ello.

En ocasiones no todo lo que pensamos es correcto, en nuestro fuero interno cuando nos decimos algo para actuar mejor, cuando nuestro “pepito grillo” nos orienta en base a la experiencia y nuestro modo de hacer las cosas, está bien, es nuestra forma de hacer, pero podemos estar equivocados y eso tenemos que asumirlo si o si, y nunca es bueno que nuestro diálogo interno que citaba anteriormente, nos reproche y nos diga lo mal que lo hemos hecho de manera exagerada, machacándose inútilmente para decirnos lo equivocados que estábamos. Está bien darse cuenta de ello, pero siempre para aprender, con la máxima en nuestro interior: mira he cometido un fallo o he vuelto a cometer otro fallo, voy a aprender de él voy a aprender de él, con ese eslogan en nuestra mente ante cualquier tipo de fallo o defecto que cometamos, ríase usted de problemas de autoestima. Y esto, ojo, no es engañarse, ni estar fuera de la realidad, esto es la vida misma, una de las formas más racionales de pensar que conozco.