Soy una persona que me obsesiono fácilmente?

Soy consciente de esa obsesión?

Son preguntas que nos hacemos de vez en cuando, cuando alguien de nuestro entorno nos hace reflexionar sobre algunos aspectos de nuestro comportamiento o bien cuando por diversas causas consideramos que nuestras actuaciones difieren de las que pueden considerarse “normales”. Bien es cierto que en muchas ocasiones no somos conscientes de ello, y ese cegamiento lo achacamos al profundo interés que nos suscita el tema en el que nos hallamos inmersos, pero es malo ese cegamiento? Es perjudicial para nuestra salud mental? Nos preguntamos.

Las obsesiones son pensamientos que están asociados a altos niveles de ansiedad. Las personas normales, cuando se encuentran en un estado de ansiedad tienen pensamientos intrusivos inaceptables. Tanto las personas normales como las que padecen habitualmente obsesiones intentan resistir estos pensamientos, quieren ser personas como todo el mundo (como todos aparentan ser, no como realmente son), éste es uno de los principales problemas a tratar en una terapia psicológica: tratar de hacer entender al paciente que el hecho de rechazar estos pensamientos intrusivos, aparte de no conseguirlo, les hace más fuertes.

Esto es así porque una de las vías principales para la extinción de esos pensamientos es la habituación a los mismos, hecho que no sucede al tratar de quitárselo de la cabeza cuanto antes, o bien realizar algún tipo de ritual o compulsión, ( compulsiones: conductas voluntarias, motoras o cognitivas, que acaban con la exposición a estos pensamientos y consecuentemente las consideramos positivas, pues nos han quitado ese pensamiento que nos hacía daño) y dado el tiempo que consumen propicia la perdida de gratificaciones y la sensación de déficit de habilidades, creando con ello el aumento de la ansiedad que a su vez aumentará la aparición de pensamientos intrusivos generándose así un circulo vicioso.

Las obsesiones clínicas , se diferencian de las preocupaciones normales en que estas últimas se disparan por acontecimientos recientes, se relacionan con experiencias normales de la vida diaria (familia, dinero, trabajo…) mientras que las obsesiones se dirigen hacia temas de contaminación, sexo, religión, orden…

El tratamiento en estos casos es dotar al paciente de herramientas para que se enfrente el mismo a estos pensamientos intrusivos, que no son más que mecanismos de defensa de nuestro sistema cognitivo ante unos hechos que no se aceptan, este tipo de herramientas van desde la mera relajación para combatir el estrés y la ansiedad hasta las llamadas discusiones socráticas o maneras de que el mismo paciente llegue aceptar situaciones o pensamientos que aunque le puedan parecer inverosímiles, puede llegar aceptarlos sin perder su identidad o su modo de ver las cosas.