El principio es darse cuenta, analizarse, si comienzas así, si comienzas analizándote, quiere decir que además de no estar de acuerdo con alguna de las conductas que tienes, estas en el inicio del cambio, que quieres realmente cambiar

ciertas actitudes propias que no van contigo, de esto tienes que ser consciente, porque muchos de nosotros no estamos de acuerdo con alguna actuación y la justificamos, justificamos nuestra conducta, porque es que me han hecho a mi antes esto, o “se lo merece” o mil excusas que nos podamos inventar, pero si queremos realmente cambiar esos hábitos, debemos llegar a la conclusión de que no nos gustan y queremos cambiarlo, esto aunque parece obvio, es importante.

 

Una vez analizado, tenemos que  visualizar interiormente nuestras actuaciones futuras para con esa conducta, es decir tenemos que imaginarnos que independientemente del resultado, nuestra conducta va a ser diferente y ya digo, independientemente del resultado, pues todos los factores que componen el resultado final no dependen de nosotros, pero si nuestra actitud, nuestra conducta. El darnos cuenta que los sentimientos que teníamos antes hacia ese algo, no estaban justificados, no se correspondían con la realidad que pensamos que le correspondía y por tanto

es necesario ese cambio de sentimientos. Con ello no tenemos que perder el miedo de no ser los mismos, seguiremos siendo nosotros, seguiremos actuando igual que antes pero sin esas controversias que nos hacían sentir mal hacia un hecho concreto.

Al cambiar los sentimientos, inconscientemente cambiaremos también nuestros pensamientos, nuestros pensamientos concretos hacia el suceso, y si cambiamos nuestros pensamientos, si nuestros pensamientos no son los mismos, nuestra conducta será diferente.