¿En nuestra vida todos tenemos que asumir un montón de contrariedades, cuantas?

Según un estudio reciente cada persona nos encontramos con una media de 23 incomodidades al día, 8395 al año, incomodidades como un atasco de tráfico, se nos quema la comida, tenemos una discusión con gente de nuestro entorno…

¿Todos estos miles de inconvenientes no son realmente relevantes, no tienen poder para amargarnos la vida, o si? Todo está en el poder que le otorgamos a estos acontecimientos. ¿Nos quejamos mucho, de casi todo, pero estas adversidades forman parte del guión de nuestra vida, no hemos nacido programados para tener unas secuencias específicas en nuestra vida agradables o desagradables, es un presupuesto general de vida lo que tenemos, incluso tratamos de minimizar las cosas buenas que nos suceden y magnificamos las que no nos son favorables, porque actuamos así? No vale decir que las cosas malas hay que sacarlas de uno para que no le amarguen la vida y retener las buenas porque así ganamos en calidad de persona, incluso existe un dicho de “piensa mal y acertarás” y así nos va.

La primera concienciación que tenemos que hacer es darnos cuenta de ello, darnos cuenta de nuestro dialogo interno, de lo que nos decimos, de cómo asumimos algunas actitudes completamente ilógicas desde el punto de vista racional, cuando nos enfrentamos a una situación tenemos siempre que barajar la opción de que pueden salir mal nuestras previsiones y con ello tenemos que aceptar los problemas que nos vengan de antemano, aceptarlos como algo natural, nunca achacarse a nuestra mala suerte, porque eso no existe.

¿Lo siguiente que tenemos que darnos cuenta es de que esos inconvenientes nos son relevantes para nuestro bienestar emocional, o si? Como he mencionado antes depende de la importancia que le quieras dar, si lo asumes como una solución normal, como algo que habías previsto y de lo cual puedes aprender para una segunda ocasión, el tema no tiene por qué tener más importancia.

Y por último, la última estrategia es centrarse en las maravillas que tienes alrededor, dando un vistazo como siempre sueles hacer a tu alrededor y tu cerebro te dice: bah, lo de siempre. Pero te recomiendo que des otro segundo vistazo, fíjate en cosas tontas, minúsculas de esas que nadie le presta atención, date cuenta en la pequeña maravilla de la flor de un almendro ahora en este tiempo, que levantas la vista y ves una formación de aves en migración o bajas la vista al suelo y ves algún insecto que laboriosamente está ya recolectando y en miles de cosas de las que habitualmente no prestas atención, percatarse de ello. Date cuenta de las expresiones faciales de los que están a tu alrededor, de cómo cada uno se mete en sus cavilaciones, del tono de la mirada cuando estás hablando con alguien, percatarse de ello y saca tus conclusiones.

También se te puede pasar por el pensamiento que el aceptar las cosas, el aceptar las contrariedades es como conformarse con lo que la vida te da, y tú no has nacido para eso, tú has nacido para romper moldes y destacar de entre los demás y está bien que tengas esas ideas pero date cuenta que el aceptar las cosas es un signo de adaptación al medio donde vives y conforme a la ley de supervivencia sobreviven  los más aptos, no los que nadan contra corriente y con el termino de sobrevivir no me refiero al mero hecho de hacerlo, hoy día en nuestra sociedad se necesita muy poco para ello sino que por medio de ese modo de pensar los problemas, las consecuencias de esos problemas y la vida en general se nos facilita de una manera notoria.