OBSESIONES

Estamos en el momento propicio y en el lugar no, creo que todo el mundo sufrimos la misma pandemia, para que la mente vaya por su cuenta y se imagine escenas dignas de aterrrorizar al más valiente, esto es: las obsesiones.

Ante esto los psicólogos, a través de la psicología cognitiva, solemos decir que tenemos que imaginarnos dos seres dentro de nosotros, uno: el racional, el que está con los pies en la tierra, el que lucha día a día por ensamblar de modo lógico el caos que nos llega del exterior y el otro: el imaginativo, el que puede llegar a pensar lo que nos puede pasar, el desbocado, el obsesivo.

Esta diferenciación es terapéutica porque ya no es un todo en nosotros lo que se desvía de la realidad, no estamos del todo locos u obsesionados o irreales, tenemos una parte de nosotros que aún es coherente no estamos perdidos del todo, lo que me atemoriza son los pensamientos no es todo mi ser, mis pensamientos no son mi todo, tú no puedes ordenar a tus pensamientos que no se hagan presentes, pero si les puedes dar la importancia que se merecen.

Ante esta terrible situación que el  COVID-19 nos ha presentado, la mente como mecanismo de defensa propone una serie de pensamientos que en ocasiones nada tienen que ver con la realidad, nos obsesionamos con cosas, con hechos, con problemas, nos metemos sin pretenderlo en círculos viciosos y nos cuesta salir de ellos. Ante esto debemos cortar radicalmente esta serie de pensamientos desde los primeros minutos antes de que se afiancen, antes de que creen hábito, es preciso tener en cuenta que no siempre pensamos lo correcto, nuestros pensamientos nos pertenecen pero no siempre podemos controlarlos, forman parte de nosotros pero tienen identidad propia, no podemos dejar de pensar en un elefante rosa volando si así nos lo proponemos.

Como digo, hay que darse un tiempo, a veces bastante tiempo, la pandemia lleva ya más de un año con nosotros no es la primera ni será la última, pero hay que pararse a reflexionar y pensar con absoluta convicción en que esto no es el fin de los tiempos, que estamos muy presionados por muchas partes, con agravantes de que nuestros dirigentes no son todo lo diligentes que deberían, que nuestras condiciones laborales, familiares, sociales podrían ser mejor, no cabe duda, han tenido mejores momentos, pero todo esto es la vida, debemos abrir los ojos, los del alma, y pensar: que podría haber peor.       Los miedos convéncete están solo en tu imaginación, permítete tener aprehensión ante algunos hechos, ligera angustia, pero nada más, no debes permitir que te envuelvan por completo, tú eres más que tus pensamientos atemorizantes, más que tu imaginación desbocada, eres más, simplemente.