¡Quejarse es una pérdida de tiempo! Esto es lo que decía Stephen Hawking sufriente de una enfermedad odiosa, ELA, que le iba degenerando toda la musculatura voluntaria del cuerpo, conduciéndole progresivamente a la muerte. Hasta el dia que murió Stephen Hawking se sintió un héroe de su propia vida, habiéndole los médicos pronosticado que no llegaría a terminar el doctorado, desde entonces todo le parecía extra.

En ocasiones sufrimos porque no tenemos pareja, hijos, no somos tan guapos o inteligentes como quisiéramos. Que nos diría personajes como Stephen Hawking o Cristopher Reeve (superman) también sufridor de una silla de ruedas, acerca de ello si los tuviéramos enfrente. Si nos centramos en lo que tenemos en vez de en nuestras carencias, se abre ante nosotros un mundo de posibilidades. La mayor parte de las cosas que anhelamos, que nos creemos que no podemos vivir sin ellas, son como el humo, nos lamentamos de no tenerlas  haciéndolas imprescindibles en nuestra vida, seguimos en muchos casos el instinto de supervivencia que nos hace acaparar cosas innecesarias y que no precisamos , no al menos en la manera que concibe nuestra mente.

 

De la misma manera pensamos  erróneamente, que la mejor manera de hacernos respetar y crearnos una imagen supermegafasion, es quejarnos de todo, protestar por todo, ser crítico. También creemos, también erróneamente, que cuanto más nos quejamos, los malos pensamientos que hayamos podido generar los sacamos de nosotros si hacemos participes a lo que tenemos cerca, el hecho de comentárselo a alguien tenemos la sensación de que nos alivia, nos hace más normales al observar como a la persona que se lo decimos asiente o simplemente no dice nada.

El origen del neuroticismo está en que nuestra valoración se encuentra constantemente imaginando las situaciones cotidianas como terribles. Estos personajes de los que hemos hablado nos enseñan a ver las cosas normales como terribles, ni siquiera en situaciones que la mayoría consideraría dramáticas.